Nuevo libro en acceso abierto: Propuestas sobre la docencia del Derecho después de la pandemia

Bajo el título Propuestas sobre la docencia del Derecho después de la pandemia acaban de ser publicadas en acceso abierto las actas de la jornada celebrada en la Universidad de Barcelona en junio de 2021 sobre docencia del Derecho en tiempos de Covid-19. Una treintena de docentes de la Facultad de Derecho (UB) exponían, en sus correspondientes ponencias, sus experiencias docentes durante los dos cursos académicos que se desarrollaron en situación de pandemia Covid19. Las quince ponencias describen cómo reaccionaron los docentes a la repentina suspensión de las clases presenciales, al tránsito a la virtualidad y finalmente a la docencia llamada híbrida, mitad presencial mitad virtual. ¿Qué hicieron de diferente? ¿Cómo se adaptaron a la virtualidad? ¿Qué novedades introdujeron y con qué resultados?

Experiencia, reflexión, mejora

El cuerpo de la obra no recoge reflexiones sino hechos, experiencias. Sin embargo, el libro no se limita a ser una crónica de lo que sucedió, sino que intenta extraer algunas lecciones de la experiencia docente que vivimos todos durante los cursos 2019-2020 y 2020-2021. Y es que además también reflexiona sobre lo que probablemente va a quedar, en la docencia, de aquella experiencia. Finalmente reflexiona sobre cómo incorporar las experiencias de mejora en una línea ascendente de mejora de la calidad de la docencia. Tras una presentación institucional del Decano Dr. Xavier Pons, la vicedecana académica Dra. Enriqueta Expósito describe, con una minuciosidad y un detalle que resultan de gran interés, cómo reaccionó la institución, tanto la Universidad como lo Facultad, ante la disruptiva situación creada aquel marzo de 2019.

Temática de las ponencias

Las ponencias desarrollaron los siguientes tópicos: elaboración de nuevos materiales docentes; la mayoría de los nuevos recursos docentes son de carácter audiovisual; importancia renovada de la lectura; desarrollo de experiencias colaborativas entre docentes y formación de equipos docentes; importancia de la información, de la calidad de la información y de la certeza; aprendizaje autónomo; uso más intencional de la clase en sus distintos formatos; utilización selectiva e intencional de las TIC; el uso intensivo y casi exclusivo del campus virtual y otros recursos virtuales exigen una reflexión; y reflexión sobre la docencia. El libro se cierra con unas reflexiones de quien firma esta nota sobre los mencionados tópicos y el futuro de la docencia del Derecho y de la calidad de la enseñanza.

Cuando se publica este post, en la primavera de 2022, es difícil hacer muchos pronósticos. La normalidad que estamos recuperando no es una vuelta automática a la alterada normalidad original. Igual que tampoco puede afirmarse que con la pandemia nada vuelve a ser igual. No ha habido ruptura, pero tampoco regresamos exactamente al mismo e idéntico punto de partida, anterior a la interrupción de la pandemia.

Pretexto para la mejora

Por una parte, como indicamos en el libro que comentamos, “es posible que los docentes cada vez reciban más presión para que dejen de ser únicamente –e insistimos en el adverbio– instrumentos transmisores de conocimientos y se conviertan sobre todo en instrumentos revalorizados para que los estudiantes sepan utilizar y manipular el conocimiento. La idea no es nueva, por supuesto, pero ahora toma más fuerza que nunca. Si, como decíamos, la pandemia ha acelerado la facilidad de acceder al conocimiento o, mejor dicho, a la información –porque los propios docentes hemos creados nuevos y buenos materiales de apoyo–, entonces el espacio intelectual de la clase debe ser repensado y redimensionado. La clase, presencial en nuestro caso, siempre se ha caracterizado por poseer un valor añadido.

Durante muchos años intentaba transmitir y fijar información-conocimientos. ¿Pero puede seguir siendo solo así? Y es que el contexto social, económico, cultural, académico, intelectual y tecnológico en que se desarrolla la clase ha variado sustancialmente durante los últimos años. En Derecho, la clásica sesión teórica o magistral presencial probablemente deberá seguir siendo un  instrumento habitual para asegurar que el estudiante adquiera el bagaje teórico que nuestros grados exigen, pero ya no podrá contentarse con ello, sino que, mejorada, además, deberá incorporar otras actividades docentes para garantizar que los graduados hayan adquirido otras muchas competencias o habilidades, entre ellas, y, sobre todo, saber usar de manera crítica, autónoma e intencional el conocimiento adquirido y disponible.

En definitiva

En definitiva, creemos que algo esencial es diseñar actividades de alto valor intelectual y formativo, que se desarrollen tanto en la clase como fuera de ella y que estén de acorde con los objetivos de aprendizaje que hemos previsto. Este es uno de los debates y uno de los retos más acuciantes que debemos abordar y resolver los próximos años los enseñantes de Derecho. Pero exige, por lo menos, planificación pedagógica, o sea, coherencia, y coordinación. Sería absurdo y resultaría estéril hacerlo de manera exclusivamente individual, como también lo sería, en el extremo contrario, hacerlo únicamente desde los órganos de gobierno. El punto de equilibrio, nada fácil de conseguir, entre liderazgo institucional y sintonía individual es imprescindible”.

Como decíamos, recoger las experiencias docentes durante la pandemia nos induce a la reflexión sobre la propia docencia y sobre la responsabilidad docente, no solo académica, de la institución, y todo ello –experiencia y reflexión, personal e institucional- debe alinearse hacia una auténtica mejora de la calidad docente.

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