Nuevos ránquines de las universidades

Como cada año, el suplemento semanal Actualidad Económica (15-21 de Mayo de 2022) publica su monográfico sobre las 100 mejores ideas del año 2021. Interesante comprobar cómo la vida y la creatividad son capaces de sobrevivir incluso en un contexto tan amenazante como el que hemos vivido. Y es en ese marco de las buenas ideas (no sé si de ha sido así de forma intencional o no) que el periodista Ángel Peña se plantea el tema de los ráquines universitarios.
Hay muchos tipos de rankings en lo que a las universidades se refiere. La Universidad de Salamanca hace un análisis de los más relevantes. La novedad, en esta noticia que comento, radica en que se utiliza un marco muy diferente de criterios a la hora de plantearse la calidad de las instituciones académicas. Los criterios clásicos de producción científica, ratios, patentes, infraestructuras, etc. dan paso a otras miradas más cualitativas: sostenibilidad, innovación, amigabilidad del campus, satisfacción del personal, etc.
El artículo se refiere a uno de los ránquines más reconocidos, el Times Higher Education (THE) que organiza su clasificación (Impact Ranking, una de las variadas clasificaciones que elabora) en función del impacto que las universidades ejercen sobre los 17 objetivos de desarrollo sustentable (OJS) de la Agenda 2030 de la ONU. Casi todas las universidades han ido incluyendo en su misión y estrategias institucionales la Agenda 2030 (de hecho, el Impact Ranking del 2021 se ha hecho sobre un total de 1500 universidades). Es interesante el giro que da la perspectiva de la calidad cuando cambia la mirada desde la que se construye el concepto de calidad. En este caso, el valor no está en los datos y evidencias obtenidas considerados aisladamente, sino en su utilidad y alineación con los objetivos estratégicos de la Agenda mundial: en qué han contribuido a la disminución de la pobreza y el hambre, a la salud y bienestar, a la reducción de las desigualdades, etc. En el artículo, solamente se mencionan las 25 primeras universidades de ese ranquin (todas con más de 90 puntos sobre 100) y los ámbitos de impacto por los que han sido seleccionadas.

Esta idea de la “utilidad” aplicada a la universidad no deja de ser compleja y llena de riesgos en la medida en que condiciona el trabajo académico a las prioridades económicas o sociales de cada momento histórico. La apertura y conexión entre la universidad y su entorno es necesaria y positiva, pero la ocupación del territorio académico por las urgencias sociales o laborales acaba supeditando la ciencia a la política y la economía y quebrando el particular clima de sosiego y reflexión que requieren la formación y el pensamiento científico.

Pero más allá de esa preocupación básica por garantizar el estatus particular propio del espíritu académico, lo curioso y chocante de este ranquin es cómo se distribuye el impacto entre los 17 OJS de la Agenda 2030, es decir, hacia dónde se orientan las prioridades de las instituciones mejor consideradas. Es algo que puede hacernos reflexionar sobre la orientación que las universidades (incluso las mejores universidades) van dando a su actuación institucional. Todas, las 25 universidades mejor posicionadas lo han sido por sus puntuaciones en el objetivo de “Crear alianzas para obtener objetivos” (nº 17), lo que supone una síntesis optimista del valor de la cooperación entre universidades. El segundo objetivo más presente ha sido el que se refiere a la “Industria, Innovación e Infraestructuras” (nº 9) con 11 universidades vinculadas. Le siguen el “Consumo responsable” (nº12), los “Ecosistemas terrestres” (nº 15) con 9 universidades; el de “Ciudades y comunidades sostenibles” (nº 11). Y entre los menos presentes (y esa marginalidad da para pensar) están “La Educación de calidad” (nº 4); el de “Paz, justicia e instituciones sociales” (nº16); y el de “Trabajo decente y crecimiento económico” (nº 8) que solo aparecen, cada uno de ellos, en una sola universidad de las 25 mejor valoradas.

La misma empresa (Times Higher Education) desagrega su ranquin global (el referido a los 17 OJS) en ránquines relacionados con cada uno de los objetivos. De esa manera, podemos encontrar ránquines de orientación más específica y cualitativa que van más allá de los meros datos y que seleccionan acciones que impactan en ámbitos tan interesantes como el bienestar y la salud. Se trata de una clasificación en la que se toman en consideración aspectos como la colaboración con los agentes sanitarios locales, los programas de extensión orientados al bienestar de la comunidad local, servicios de apoyo mental a estudiantes y profesorado, servicios deportivos, los apoyos prestados a los estudiantes en temas como la educación sexual y la reproducción, etc.

Al margen de lo que cada quien piense sobre los ránquines, merece la pena echar un vistazo a esta radiografía global sobre el sentido que las universidades están dando a su función institucional en este nuevo siglo.

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